miércoles, 8 de febrero de 2017

AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS (Werner Herzog, 1972)


La búsqueda de El Dorado, en los barrizales intransitables del amazonas entre una atmósfera claustrofóbica. Mezcla de géneros como la historia y la aventura. El guión está basado en el único testimonio real de la época, escrito por el fraile Gaspar de Carvajal. La rebelión de Lope de Aguirre, los crímenes de los conquistadores desde los Andes al amazonas. Aguirre lidera un motín contra el comandante. Apertura y desenlace magnéticos, aspectos destacables del filme gracias al buen hacer con la cámara del director alemán. La barbarie de la conquista está bien plasmada, sobre todo el los primero planos, con la muerte por agotamiento de los indios o la escena que la balsa se pierde.

Sentimientos encontrados con el filme de Herzog, un filme muy bien rodado entre el límite de documental (escenas con animales) y ficción, con la base real, ante la imposibilidad del ser humano ante la lucha contra la naturaleza. Admirador de Murnau, Herzog quiere plasmar la potencia visual del cine mudo aunque la película no pierda un ápice de su calidad aunque no escuchemos nada. Impactante en la fecha de su estreno, gracias al realismo propuesta de Herzog, embarcado en sontonía con el amazonas, encima de una plataforma y con planos largos del agua, los árboles y de la propia madre gaia. Visualmente potente pero quizá no filma nada importane. Equipo de ocho personas, perdidos en el Amazonas, con un actor principal loco y con escenas vigorosas, cerca de un poema visual mezcladas con escenas tediosas y sin sentido, además de ridículamente cómicas dentro de un tema serio, que te saca de la película. 

Primera colaboración de muchas entre Herzog y Kinski, el que estuvo apunto de abandonar el rodaje por la dureza del mismo (interprete de cosas muy interesantes como Nosferatu y Fitzcarraldo) ya desde el principio entre fuertes discusiones entre ambos. Lucha del hombre con la naturaleza, ese descenso a la locura, la ansias de poseer, destruir y ser dios. El rostro impenetrable de Kinski refleja ese ímpetu de locura y destrucción, capaz de recitar poesía en su descenso a los infiernos con unos monólogos fantásticos, comenzando a sentirse superior como salido de un relato de Lovecraft. A su vez, parece conectado con esa naturaleza, refleja cierta conexión con los animales que le rodean. kinski es un retrato de la mentalidad de un guerrero que está perdido y se encuentra consigo mismo en la selva, uniendo la demencia al hombre.

La figura de Lope de Aguirre tiene muchos matices, igualmente daría para un estudio o reflexión mucho más profunda, incluso su muerte. Kinski le da todo lo que necesita el personaje, la autenticidad entre la locura y la cordura del hombre, más por su colérico físico que por sus dotes interpretativas. Si los conquistadores hubieran tenido una cámara en el 1560 hubiera sido muy parecido al tono documental filmado por Herzog. Se siente la humedad de la selva, gracias a la frescura de la improvisación y el realismo cámara en mano. Se pierde entre escenas tediosas y ridículas, que a su vez se intercalan con escenas muy potentes tanto visual como poéticamente hablando. La falta de argumento nos deja diálogos estupendos y otros estúpidos. Aguirre el conquistador y sus poéticos monólogos, rey de los monos sobre una balsa. La metáfora del hombre.





















     Valoración: [6/10]     
★★★★★★★★★★



Paco Garrido

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