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sábado, 28 de diciembre de 2019

JULIO CÉSAR (Julius Caesar) (Joseph L. Mankiewicz, 1953)


"El mal que hacen los hombres les sobrevive, el bien queda frecuentemente sepultado con sus huesos." Marco Antonio (Marlon Brando).

Escrita y dirigida por Mankiewicz, su Julio César sigue siendo una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la obra de William Shakespeare. Trasladado del lenguaje teatral al cine de manera formidable, una producción cuya violencia radica y golpea en las palabras y la puesta en escena, pero, sobre todo, en un elenco actoral extraordinario, medido al milímetro.

Obra capital de Shakespeare, inolvidable interpretación del buque insignia del método Stanislavski, un joven Marlon Brando nos brinda una fascinante interpretación, contenida y con el tempo adecuado, cómo él solo sabía hacerlo, del noble vengador Marco Antonio. Su escena sobre el cadáver de César y el monólogo a la población son sobrecogedoras. Impresionante duelo interpretativo con el atormentado Bruto, James Mason. Son "hombres honorables", como diría Marco Antonio en su parlamento político.

Y todos conspiradores. Conspiración, muerte, asesinato, venganza, envidia, poder, corrupción... y mucha política. Mankiewicz olvida las producciones épicas y sostiene la cinta en un entramado teatral, sin apenas batallas, cargado de elementos del más puro estilo thriller de suspense y con una fotografía que juega a la perfección con el ambiente ominoso que reina entre las paredes de esa Roma oscura. La dirección y la diversidad de planos actua como pieza imprescindible en este magnífico cuadro.























martes, 4 de junio de 2019

UN TRANVÍA LLAMADO DESEO (A Streetcar Named Desire) (Elia Kazan, 1951)


"¿Te importa que me ponga cómodo? Estar cómodo es el lema que tenemos en mi tierra." Stanley Kowalski (Marlon Brando)

La adaptación cinematográfica de la obra teatral de Tennessee Williams es una película de peso, nació para ser un clásico y esa vocación se ha cumplido sin reparos. Una eclosión de comunión cine y teatro casi perfecta, pero, sobre todo, el triunfo de la generación del prestigioso Actor's Studio y Marlon Brando, su capacidad interpretativa y y su fuerza expresiva.

El encuentro de dos formas de actuación, centrado en el desesperado y poético heroísmo de Blanche DuBois, merecido Óscar para la neurótica, frágil y debilitada belleza de Vivien Leigh, opuesto al sudoroso magnetismo animal de Kowalski, un Brando que domina el espacio con un siniestro naturalismo que llega a asustar, el más famoso e influyente exponente del "método". Rodeados de unos secundarios de lujo, UN TRANVÍA LLAMADO DESEO es más teatral que cinematográfica tras descartar un primer guión con exteriores y apostando por la fidelidad a la obra de Williams.

Su poder radica en las interpretaciones, la clásica y teatral Leigh y el explosivo instintivo Brando, tan diferentes en su forma de actuar y personalidad como sus personajes. Gracias a la atmósfera magnética que Kazan entreteje, mantiene los espacios reducidos, produce claustrofobia que se proyectan en los tormentos de Blanche, llega a ser tan magnifica como la obra de teatro.

Las versiones cinematográficas de obras de teatro tienen mala fama, pero UN TRANVÍA LLAMADO DESEO le dio un nuevo rumbo al arte escénico del siglo XX, tanto al teatro como al cine. El desgarrador grito "¡Stella!" de Brando hizo temblar la noche de Nueva Orleans y ya es un icono del séptimo arte.























jueves, 23 de mayo de 2019

LA LEY DEL SILENCIO (On the Waterfront) (Elia Kazan, 1954)


"Pude ser un fuera de serie. Aspiraba al título. Podría haber sido algo en la vida. En lugar de eso, mírame, solo soy un golfo." Terry Malloy (Marlon Brando).

Esta obra de arte estremecedora todavía hoy sigue siendo cuestionada como una justificación personal de Kazan en lugar de estudio de su monumental valor cultural y cinematográfico, aún más cuando experimenta una revalorización moral considerable. Kazan jamás negó que esta historia de culpa, traición y redención fuera un reflejo de su propio destino. LA LEY DEL SILENCIO, al principio se iba a llamar 'El garfio', cayó como una bomba entre el público y la crítica.

Schulberg se basó para escribir el guión en la serie de artículos de Malcom Johnson que sacaban a la luz la situación insostenible que se vivían en los muelles de Nueva York y Nueva Jersey. Los sindicatos estaban en el punto culminante de su poder y se habían hundido en la corrupción. Mordaz y tierna al mismo tiempo, Kazan le confiere distinción y un impacto terrible con una puesta en escena contemplativa, diálogos concisos y una nueva forma de realismo social, gracias a la fotografía exquisita de Kaufman y los integrantes de la generación del Actors Studio.

"Brando y Kazan cambiaron para siempre la interpretación en el cine americano", afirmaba el crítico Roger Ebert, no podría estar más de acuerdo con sus palabras. Brando ofrece un estilo de interpretación fresco, vivo, desgarrado por sentimientos encontrados, plasmación intensa de la ambigüedad y la inocencia que se ubica en una tierra sacudida por traiciones y paranoia. Un reparto espectacular y de confianza para el director donde destaca la debutante Eva Marie Saint con una réplica excelente, ganadora del Óscar junto a Marlon Brando.

Escenas míticas como la del guante o la parte trasera del taxi son utilizadas para enseñar y formar en todas las universidades y academias. La celebrada autenticidad del filme sigue siendo un admirable retrato de la traición. El mito de Brando no paraba de crecer y LA LEY DEL SILENCIO se convertía en una de las mejores películas americanas de todos los tiempos.