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martes, 7 de enero de 2020

CONSPIRACIÓN DE SILENCIO (Bad Day at Black Rock) (John Sturges, 1955)


"El principio de autoridad ha desaparecido y los granujas obran a su antojo."

Forma parte de los muchos grandes Westerns de John Sturges (Fort Bravo, Duelo de titanes). Ambientada en un árido paisaje de puro Western, la mayor parte a pleno y cegador sol resaltado por el portentoso color del Cinemascope, BLACK ROCK encierra, a pesar de su apariencia, un film noir, una historia de un pasado lleno de oscuros secretos.

Consta de un impresionante reparto, desde el volátil cabecilla de la ciudad Robert Ryan hasta un Lee Marvin en uno de sus papeles más intimidatorios. Pero, a pesar del conjunto, es Spencer Tracy al que más recordaremos. Pocos actores pueden proyectar tan bien la bondad pura y sincera, en este misterioso hombre manco que acaba de bajar de un tren sin parada prevista.

Hay poca acción y apenas algún tiroteo, su carácter reside en el diálogo y cargar el ambiente, excepto en la escena en que el manco se defiende con un repertorio de golpes de kárate que dejan a su adversario fuera de combate, el brutal e imponente Ernest Borgnine. Sturges aborda el odio local hacia los emigrantes japoneses después de la IIGM, buscando el significado de la historia, que ve más allá de una causa política concreta, aparte de la oscura época McCarthy, aportando rasgos claramente existencialistas.

CONSPIRACIÓN DE SILENCIO es un thriller tenso, dirigido y protagonizado por expertos del género que lanza un claro mensaje sobrea tolerancia racial. Una de las películas más proyectadas en la sala de cine de la Casa Blanca.






















sábado, 28 de diciembre de 2019

JULIO CÉSAR (Julius Caesar) (Joseph L. Mankiewicz, 1953)


"El mal que hacen los hombres les sobrevive, el bien queda frecuentemente sepultado con sus huesos." Marco Antonio (Marlon Brando).

Escrita y dirigida por Mankiewicz, su Julio César sigue siendo una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la obra de William Shakespeare. Trasladado del lenguaje teatral al cine de manera formidable, una producción cuya violencia radica y golpea en las palabras y la puesta en escena, pero, sobre todo, en un elenco actoral extraordinario, medido al milímetro.

Obra capital de Shakespeare, inolvidable interpretación del buque insignia del método Stanislavski, un joven Marlon Brando nos brinda una fascinante interpretación, contenida y con el tempo adecuado, cómo él solo sabía hacerlo, del noble vengador Marco Antonio. Su escena sobre el cadáver de César y el monólogo a la población son sobrecogedoras. Impresionante duelo interpretativo con el atormentado Bruto, James Mason. Son "hombres honorables", como diría Marco Antonio en su parlamento político.

Y todos conspiradores. Conspiración, muerte, asesinato, venganza, envidia, poder, corrupción... y mucha política. Mankiewicz olvida las producciones épicas y sostiene la cinta en un entramado teatral, sin apenas batallas, cargado de elementos del más puro estilo thriller de suspense y con una fotografía que juega a la perfección con el ambiente ominoso que reina entre las paredes de esa Roma oscura. La dirección y la diversidad de planos actua como pieza imprescindible en este magnífico cuadro.























viernes, 6 de septiembre de 2019

EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS (Nightmare Alley) (Edmund Goulding, 1947)


"Cuerpo de hombre, alma de monstruo."

Basada en la novela homónima de William Lindsay Gresham, 'Nightmare Alley' repasa el ascenso de Stan Carlisle, quien pasa de ser un feriante a convertirse en un mentalista destacado mientras persigue el "Sueño Americano". La típica historia del mendigo que llega a ser millonario popularizada por el escritor Horacio Alger, la personificación del famoso Sueño Americano desde una perspectiva ominosa y oscura.

Zanuck derrochó dinero en los escenarios e incluso contrató una feria ambulante, además de la formidable contratación de Lee Grames como director de fotografía con la misión de aplicar su característica "iluminación a lo Rembrandt", consistente en luces procedentes de una fuente principal, para realzar y cargar el ambiente pues retrata la cara oscura de ese sueño que persigue Tyrone Power. Para conseguir el éxito hay que aprovecharse de las debilidades del prójimo, aunque haya que cargar con una sensación fatídica permanente.

El filme no recuperó los costes, con el tiempo, adquirió el estatus de película de culto, entre otras cosas porque durante muchos años no estuvo disponible. Se considera una de las cintas más negras del noir de la rica década de los 40. Si pudiera extraer una lección moral de EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS sería que la consecuencia inevitable para quien juega a ser Dios es una recompensa espantosa.






















sábado, 27 de julio de 2019

ROMA, CIUDAD ABIERTA (Roma città aperta) (Roberto Rossellini, 1945)


"No es difícil morir bien, lo difícil es vivir bien."

De Sica y su 'Ladrón de bicicletas' está considerada la obra maestra y la cota más alta del neorrealismo, pero tres años antes Rossellini fue el iniciador de esta revolución estética en el mundo del cine con 'Roma, ciudad abierta'. Fue la primera gran película del neorrealismo italiano, y consiguió hacer saltar por los aires las convenciones del "cine de teléfonos blancos" que tan de moda estaba en la Italia de principios de los años cuarenta. El guion fue escrito durante los días de batalla clandestina contra los nazis y haciendo uso de la fórmula de película coral, este escrito sobre la resistencia italiana no tardó en convertirse en el modelo estético de los directores interesados en realizar una vívida descripción social e histórica.

La acción se desarrolla en Roma, en los últimos años de la ocupación nazi. Inspirada en la historia verídica del sacerdote Luigi Morosini, torturado y muerto por el nazismo por prestar ayuda a la resistencia. La escasez de medios técnicos y económicos en la producción acabaron siendo una de las virtudes del filme, filmada al estilo de un documental. Al mostrar a personas reales en localizaciones reales aportó algo de aire fresco a la "encorsetada" cinematografía occidental. Libertad de movimientos de cámara, autenticidad de personajes, utilización de auténticos prisioneros de guerra como extras para añadir mayor realismo, así como una nueva manera de narrar son puntos claves en este movimiento.

"Uno hace cine para convertirse en mejor persona", afirmaba el director en 1973. Aunque podría haber virado hacia lo melodramático, la historia y el tratamiento de Rossellini de esos personajes de ROMA, CIUDAD ABIERTA siguen funcionando igual de bien que antaño. Una joya del cine y un trozo de historia que hay que conocer.
























miércoles, 17 de julio de 2019

LA STRADA (Federico Fellini, 1954)


"La Strada es el catálogo completo de todo mi universo mitológico."

La cuarta película del reputado cineasta italiano Federico Fellini, y fue la que sentó las bases de dicha reputación a nivel internacional. Se ha dicho que el estilo de fábula y reminiscencias surrealistas de 'La Strada' inició el cambio del neorrealismo de posguerra que había dominado el cine italiano y en el que Fellini había estado implicado. La acción de la película podría desarrollarse en cualquier época y lugar, es un cuento de amor y celos con el trasfondo circense, recurrente en la filmografía de Fellini.

A lo largo de su carrera, Fellini se sintió fascinado por la tensión entre el aspecto teatral de los personajes y su compleja vida interior. Giuletta Masina, mujer del cineasta, se inscribió en la memoria cinematográfica como la pequeña y divertida Gelsomina, una especie de duende Chaplinesco que creía profundamente en la bondad del ser humano. Sus viñetas de aspecto frágil pero completas de vida llenan el filme de belleza, tristeza, humor y comprensión. La cara de payaso triste de Gelsomina continúa siendo la imagen más inolvidable de la película, como decía el crítico francés André Bazin: "el personaje de Fellini no evoluciona, madura". Walt Disney manifestó su interés por hacer una película animada sobre Gelsomina.

'La Strada' no solo es una parábola social poética, sino un cuento cruel de redención religiosa que no gira exclusivamente alrededor de la lucha política de clases. Según el director, el filme abría una nueva perspectiva social, puesto que trataba de la experiencia común de dos personas, y en eso se apoya cualquier sociedad. Fellini no se limitaba a reflejar la realidad, apuntaba a la transcendencia. León de Plata en Venecia y Óscar a mejor película extranjera.























lunes, 8 de julio de 2019

CON LA MUERTE EN LOS TALONES (North by Northwest) (Alfred Hitchcock, 1959) [60 aniversario]


"Quería algo divertido, desenfadado, libre del simbolismo del resto de mi cine."

Y lo hizo tan bien que 60 años después es un filme tan disfrutable, o más, como el día de su estreno. Hitchcock prolongó al máximo algunos de los esquemas e ideas que ya trató en trabajos anteriores, fundamentalmente en '39 escalones'. Un barullo genial que en un principio iba a titularse 'El hombre en la nariz de Lincoln', el Kaplan de Cary Grant es una oda al falso culpable (volvemos a los esquemas hitchcockianos), ese gran McGuffin.

La película es una feria de atracciones continúa, posee gran influencia en el considerable atractivo que tiene: la más entretenida del maestro del suspense, un guión excelso de acción, espías, la belleza de Eva Marie Saint cuya lealtad oscila entre los polos opuestos de buenos y malos, y un desarrollo plagado de secuencias memorables. La banda sonora de Bernard Herrmann y los créditos son equiparables en iconografía a 'Psicosis' y 'Vértigo'. Hitchcock concluiría su periodo dorado obteniendo las mejores notas con 'North by Northwest'.


lunes, 17 de junio de 2019

GRUPO SALVAJE (The Wild Bunch) (Sam Peckinpah, 1969) [50 aniversario]


"Todos soñamos con volver a ser niños, incluso los peores de nosotros. Tal vez los peores, más que nadie."

Famosa por su extrema violencia, la obra maestra de Peckinpach, estilo Hemingway al revisionismo del western, ha perdurado por su lirismo, desagradable y romántica al mismo tiempo, sus potentes interpretaciones y su sentido del honor sin futuro. Como esos niños inocentes que abren la película mientras forajidos y degenerados cazadores de recompensas irrumpen con su matanza, Peckinpach ya esboza lo que quiere con su película. No existen héroes ni los conflictos se arreglan limpiamente, aquí hay guerra sucia donde la violencia no hace excepciones, ni tratándose de mujeres y niños de por medio.

Violentos pero honorables. GRUPO SALVAJE ambientada en 1913, marca el final de la era del forajido del Oeste, arrastra el mito de las películas de vaqueros a una era de asesinos masivos, Peckinpach reclama la tradición estadounidense del western a los italianos de forma reflexiva y autoritaria, con su característico estilo de cámara lenta, puesta en escena indiscutible y montada con brillantez, mientras lo aisla del resto de cineastas de su generación. Imposible desligarse de su contexto histórico, unas imágenes sin censurar de los escenarios de la época hacían consciente a la opinión pública de hasta qué punto se veían afectadas las víctimas civiles.

En 1982, salió al mercado una versión integral con la duración original de 145 minutos. Una película en la que se sintetizan las constantes creativas de este director: desmitificación, amistad traicionada, personajes desarraigados y pistoleros otoñales cambiantes por el ritmo de los tiempos y dirigidos por su destino. Todo con el estilo narrativo marca de la casa.


jueves, 6 de junio de 2019

HÄXAN: LA BRUJERÍA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS (Benjamin Christensen, 1922)


"Ya no queremos a nuestros pobres o ancianos. Pero, ¿no siguen sufriendo amargamente?"

El visionario creador Christensen desafía las fronteras del género en este ejercicio académico parte documental, parte terror, una rareza silente que explora la naturaleza de la brujería y el satanismo desde la antigüedad hasta los entonces tiempos modernos (1923). Una obra única que posee la capacidad de inquietar, utilizando diversos enfoques cinematográficos, desde imágenes fijas sacadas de documentos históricos, maquetas y recreaciones dramáticas, donde mezcla fantasía y realidad.

El pionero danés sostiene su tesis en una puesta en escena claustrofóbica y la iluminación en claroscuro, elementos realistas y explícitos como mostrar una joven dando a luz unos demonios, un sabbat o la torturas que infligen los jueces de la Inquisición.

Relaciona antiguos temores con malentendidos sobre enfermedades mentales, cómo la brujería sería comparable a la denominada histeria del mundo moderno. El final se enfoca desde una perspectiva de crítica social, equipara la institución médica y eclesiástica para determinar un momento de la historia asomándose a la Primera Guerra Mundial.

Si consideramos la época en la que se rodó y desde un punto de vista cinematográfico, HÄXAN resulta una notable pieza histórica, considerada un verdadero antecedente y haber influenciado en posteriores cineastas como Buñuel o películas como 'El exorcista' (1973) o 'La matanza de Texas' (1974).





















martes, 4 de junio de 2019

UN TRANVÍA LLAMADO DESEO (A Streetcar Named Desire) (Elia Kazan, 1951)


"¿Te importa que me ponga cómodo? Estar cómodo es el lema que tenemos en mi tierra." Stanley Kowalski (Marlon Brando)

La adaptación cinematográfica de la obra teatral de Tennessee Williams es una película de peso, nació para ser un clásico y esa vocación se ha cumplido sin reparos. Una eclosión de comunión cine y teatro casi perfecta, pero, sobre todo, el triunfo de la generación del prestigioso Actor's Studio y Marlon Brando, su capacidad interpretativa y y su fuerza expresiva.

El encuentro de dos formas de actuación, centrado en el desesperado y poético heroísmo de Blanche DuBois, merecido Óscar para la neurótica, frágil y debilitada belleza de Vivien Leigh, opuesto al sudoroso magnetismo animal de Kowalski, un Brando que domina el espacio con un siniestro naturalismo que llega a asustar, el más famoso e influyente exponente del "método". Rodeados de unos secundarios de lujo, UN TRANVÍA LLAMADO DESEO es más teatral que cinematográfica tras descartar un primer guión con exteriores y apostando por la fidelidad a la obra de Williams.

Su poder radica en las interpretaciones, la clásica y teatral Leigh y el explosivo instintivo Brando, tan diferentes en su forma de actuar y personalidad como sus personajes. Gracias a la atmósfera magnética que Kazan entreteje, mantiene los espacios reducidos, produce claustrofobia que se proyectan en los tormentos de Blanche, llega a ser tan magnifica como la obra de teatro.

Las versiones cinematográficas de obras de teatro tienen mala fama, pero UN TRANVÍA LLAMADO DESEO le dio un nuevo rumbo al arte escénico del siglo XX, tanto al teatro como al cine. El desgarrador grito "¡Stella!" de Brando hizo temblar la noche de Nueva Orleans y ya es un icono del séptimo arte.























miércoles, 29 de mayo de 2019

CRIMEN PERFECTO (Dial M for Murder) (Alfred Hitchcock, 1954)


"No toques nada y no hables con nadie hasta que yo vuelva."

"Run for cover" solía decir el maestro cuando era preguntado sobre su película, afirmando que era circunstancial y menor en su filmografía. Yo, y muchos más, no estamos de acuerdo con el creador ya que su adaptación de la obra teatral homónima de Frederick Knott es un ejercicio de suspense realmente entretenida, embaucadora desde el primer plano secuencia y elegantemente representada.

Toda la acción se desarrolla en un "living room" donde la comunión cine y teatro es perfecta, pues se servía de medios cinematográficos técnicos para la maquiavélica integración del suspense en los diálogos y el recogido entorno. La tensión y ambientación opresiva es constante, la perfección de planificación, ritmo y líneas conversacionales son de un nivel sobresaliente. La vestimenta de Grace Kelly pasaba de colores vivos y alegres al principio a cada vez más oscuros a medida que la trama se volvía más sombría.

La puesta en escena en CRIMEN PERFECTO es de primer orden. La secuencia del crimen en sí ha pasado a la antología del cine por derecho propio. Un filme estupendo al que sigo acudiendo a menudo con gran placer.



























jueves, 23 de mayo de 2019

LA LEY DEL SILENCIO (On the Waterfront) (Elia Kazan, 1954)


"Pude ser un fuera de serie. Aspiraba al título. Podría haber sido algo en la vida. En lugar de eso, mírame, solo soy un golfo." Terry Malloy (Marlon Brando).

Esta obra de arte estremecedora todavía hoy sigue siendo cuestionada como una justificación personal de Kazan en lugar de estudio de su monumental valor cultural y cinematográfico, aún más cuando experimenta una revalorización moral considerable. Kazan jamás negó que esta historia de culpa, traición y redención fuera un reflejo de su propio destino. LA LEY DEL SILENCIO, al principio se iba a llamar 'El garfio', cayó como una bomba entre el público y la crítica.

Schulberg se basó para escribir el guión en la serie de artículos de Malcom Johnson que sacaban a la luz la situación insostenible que se vivían en los muelles de Nueva York y Nueva Jersey. Los sindicatos estaban en el punto culminante de su poder y se habían hundido en la corrupción. Mordaz y tierna al mismo tiempo, Kazan le confiere distinción y un impacto terrible con una puesta en escena contemplativa, diálogos concisos y una nueva forma de realismo social, gracias a la fotografía exquisita de Kaufman y los integrantes de la generación del Actors Studio.

"Brando y Kazan cambiaron para siempre la interpretación en el cine americano", afirmaba el crítico Roger Ebert, no podría estar más de acuerdo con sus palabras. Brando ofrece un estilo de interpretación fresco, vivo, desgarrado por sentimientos encontrados, plasmación intensa de la ambigüedad y la inocencia que se ubica en una tierra sacudida por traiciones y paranoia. Un reparto espectacular y de confianza para el director donde destaca la debutante Eva Marie Saint con una réplica excelente, ganadora del Óscar junto a Marlon Brando.

Escenas míticas como la del guante o la parte trasera del taxi son utilizadas para enseñar y formar en todas las universidades y academias. La celebrada autenticidad del filme sigue siendo un admirable retrato de la traición. El mito de Brando no paraba de crecer y LA LEY DEL SILENCIO se convertía en una de las mejores películas americanas de todos los tiempos.





miércoles, 8 de mayo de 2019

CUENTOS DE LA LUNA PÁLIDA (Ugetsu Monogatari) (Kenji Mizoguchi, 1953)


"¿Quieres destrozar tu familia y tu vida?"

El genial Mizoguchi y sus guionistas adaptan dos historias del libro homónimo de Ueda Akinari, autor popular japonés especializado en cuentos de fantasmas. El director cuenta una historia sencilla desde el punto de vista moral, situada en el Japón de 1582, asolado por la Guerra Civil, pero de ejecución complicada, que oscila entre el relato realista y un poético cuento de fantasía y folclore. El conflicto bélico pasa a un segundo plano para presentar un alegato contra la codicia y el afán de notoriedad del ser humano.

Mizoguchi logra dar una lectura esteticista de algo nivel a la poética visual y el desborde técnico que caracterizaba su cine: travellings perfectos de derecha a izquierda (como se lee en Japón), grandiosa fotografía con fuertes contrastes de luz y sombras, secuencias en plano secuencia donde la cámara permanece a cierta distancia y nunca se acerca a los personajes, recurso artístico que trasladó frecuentemente a sus películas y forma de narrar. Y la simpatía por la mujer, su recurso temático habitual y los personajes más potentes. La desdichada y solitaria princesa Wakasa es uno de esos personajes inolvidables. La obra maestra de Kenji Mizoguchi, la más admirada de sus películas que lo coloca entre los mayores maestros del séptimo arte.





lunes, 22 de abril de 2019

VIVIR (Ikiru) (Akira Kurosawa, 1952)


"En este mundo no hacer nada es el mejor modo de mantener su puesto."

'Vivir' (Ikiru) me parece una de las mejores películas que he visto, un relato que intenta dar sentido a la vida humana pero mostrando la estela que se deja en la posteridad. Una vez que conoce el tiempo que le queda hasta morir, pasa por todos los momentos que a uno se les ocurriría al conocer tal noticia, desde el Mefistófeles, ese "diablo" que le presenta el infierno de la vida cotidiana más oscura, el vicio, los suburbios y la degradación, hasta agarrar el clavo ardiendo de una juventud perdida que nunca volverá, terminando en el 'Satori', avistamiento del logro de la satisfacción que es un simple parque para los niños. Una lucha por la que ya merece la pena ser recordado, por pequeña que parezca, pero no es un sueño, es algo que tiene a su alcance y puedo determinar su preciado deseo.

Contado en forma de flashbacks, unos dentro de otros, en tercera persona, como si de un cuento se tratase, rico en detalles y con una puesta en escena sobresaliente. La obra maestra de Akira Kurosawa antes de 'Los siete samuráis' es un compendio de escenas, imágenes y sentimiento que será difícil sacarlo de nuestra memoria. Reflexiva y cargada de melancolía. Takashi Shimura soberbio, posiblemente, el papel de su vida.

Desgarradora denuncia la de Kurosawa, un humanista por encima de todo, a los organismos burocráticos después de la guerra, esas escenas de pasarse el balón entre departamentos es irónica por lo universal que es, y esa deshumanización atribuida a los mandatarios, algo que, por desgracia, es siempre actual.

Basado en 'La muerte de Ivan Ilich' de Tolstoi, Hashimoto y Kurosawa escribieron el guión que, en principio, iba a estar protagonizada por un Yakuza y no por un funcionario público, tornando en una historia más realista y esperanzadora. Shimura padecía dolores de estómago durante el rodaje, justo como el cáncer que representa en la película. Ese tumor era el de mayor incidencia en Japón en la época.
























lunes, 8 de abril de 2019

LA FORTALEZA ESCONDIDA (Kakushi Toride no San-Akunin) (Akira Kurosawa, 1958)


Aventuras en el Japón feudal del siglo XVI, época de guerras cíclicas, diversión a raudales, acción, dosis de humor, duelos de samuráis, princesas guerreras, persecuciones y, además, un cuento cargado de humanidad y metáforas sobre la codicia, la amistad y la concepción del honor en la tradición del bushido.

El filme de Akira Kurosawa contiene una épica rica en valores con una puesta en escena atractiva, en una aventura de narrativa occidental, ágil, donde siempre están sucediendo cosas y no deja ni un mínimo resquicio al aburrimiento. El director japonés había bebido mucho del western de John Ford y ese estilo lo plasma en pantalla en base a una representación oriental.

Famosa por ser una de las fuentes de inspiración de George Lucas a la hora de confeccionar su archiconocida saga galáctica. Y es que son varios los elementos de 'La fortaleza escondida' en los que se ven reflejados esa deuda de Lucas: Lo primero y más destacable es la cómica pareja de campesinos, la relación entre ambos y conductores del relato. Escenas de persecuciones recuerdan mucho a alguna escena de Endor, la princesa Yukihime por carácter y estilo podría ser Leia, el duelo de lanzas entre los generales Rokurota Makabe y Hyoe Tadokoro, antes amigos y ahora rivales, o la criada que se hace pasar por la verdadera princesa.

Nutrido de guiños como el final, la estructura narrativa, las cortinas laterales entre escenas, el argumento tiene trazos similares junto con ese variopinto grupo de héroes. Podría decirse que 'La Fuerza' reside en esta película Jidaigeki (género al que pertenece, un nuevo guiño de Lucas y sus caballeros Jedis) antes de viajar a una galaxia muy, muy lejana.

Una película de aventuras clásica de gran factura técnica, como nos tiene acostumbrados "el emperador" en sus producciones, con un magnífico Mifune y una encantadora Misa Uehara encabezando el reparto. Diversión 100% con mensaje moral.



























viernes, 29 de marzo de 2019

CON FALDAS Y A LO LOCO (Some Like It Hot) (Billy Wilder, 1959)


 "- ¡Soy un hombre! 
- Bueno, nadie es perfecto."
 
Votada como la mejor comedia de la historia del cine por dos centenares de prestigiosos críticos, la obra de Wilder nos sigue fascinando y divirtiendo como la primera vez después de 60 años desde su estreno. Los trastornos en el rodaje de Marilyn Monroe son legendarios, tanto como su atractivo natural. Tony Curtis, en particular, desarrolló una profunda antipatía por Marilyn ya que las largas sesiones de maquillaje que se pegaban él y Jack Lemmon eran titánicas.

Plagada de escenas inolvidables por Diamond y el propio Wilder, un guion exquisito, donde se recuerda la frase final escrita solo un par de días antes de filmarla cuando estaban a punto de terminar el rodaje. Una de esas escenas clásicas que todo el mundo conoce. En ocasiones, un final de película sí puede ser perfecto. Un cóctel de efectos desenfrenados dejando un sabor agridulce con temas como la sexualidad o la Gran Depresión.

De un argumento simple en apariencia, Wilder dibuja un compendio de situaciones extraordinarias e ingeniosas, unos actores con chispa y de calculado cinismo. El filme es un homenaje a los primeros años del cine, a las películas de gánsteres de Hollywood y a las comedias locas de los años cuarenta. Sexo y dinero, vida y muerte, realidad y apariencia, gánsteres y músicos, hombres y mujeres... con estos ingredientes y sus formidables recursos artísticos, el maestro Wilder elabora una de las grandes películas de la historia.



























viernes, 15 de febrero de 2019

Crítica | LA DILIGENCIA (Stagecoach) (John Ford, 1939)


"Si hay algo que no me gusta, es conducir una diligencia por territorio apache."

Obra seminal dentro del western y del propio cine. Orson Welles estuvo 40 días consecutivos viendo 'La diligencia' una vez al día, antes de su ópera prima 'Ciudadano Kane', para aprender el oficio. Y es que Ford ayudó a restablecer el prestigio del género en una época en que las películas del Oeste estaban destinadas a bajos presupuestos y proyectos menores.

Al tratar de vendérsela a David O. Selznick, Ford la calificó de "western clásico", superior a los westerns que se hacían y hacía el propio Ford en los últimos años. Añadieron una historia de amor y el nacimiento de un bebé, aunque no fue suficiente para Selznick que rechazó el proyecto. 

Sin Gary Cooper ni Marlene Dietrich, el cineasta acertó con la figura impresionante de Ringo Kid, nacía otra leyenda en el cine: John Wayne. Ford retrasa la aparición de Wayne mientras explora el carácter de los otros pasajeros, cada uno trazado de forma diestra y magnífica.

'La diligencia' no escatima los alicientes más tradicionales del género. Abunda la acción en el tercer acto de la cinta, que incluye duelos y un emocionante ataque indio comandado por el excelente trabajo del especialista Yakima Canutt. También fue la primera película que Ford rodó en Monument Valley, paisaje desértico majestuoso en la frontera entre Utah y Arizona, la cámara subraya la fragilidad del hombre ante la inmensidad de la naturaleza como pocas veces se había visto.



























sábado, 19 de enero de 2019

Crítica | LA QUIMERA DEL ORO (The Golden Rush) (Charles Chaplin, 1925)


"Aparte de todo -lo divertido de la indumentaria, del bigote y los zapatos- realmente quería crear algo que conmoviera a la gente."

'La quimera del oro' es una de las cintas más logradas de Chaplin, y eso son palabras mayores. Al final de su vida declaró con frecuencia que esta era la película por la que más deseaba ser recordado. Reafirmó la creencia de Chaplin de que la comedia y la tragedia no se hallan muy lejanas.

Inspirado en sucesos reales, recreo con fidelidad la imagen histórica de la fiebre del oro y los buscadores que ascendían sufriendo grandes penurias al Chilkoot Pass, obligados a comerse sus zapatos y los cadáveres de sus compañeros muertos en algunos casos. El frío, el hambre, la soledad, el menudo cineasta encuentra el equilibrio perfecto en crear una gran comedia entre temas sórdidos y desagradables.

Abunda en escenas cómicas e icónicas, ahora ya clásicas. Los horrores del hambre padecida por los pioneros del siglo XIX inspiró la secuencia en que Chaplin y Big Jim se comen una bota cocinada estilo gourmet. La transformación en el mismo plano de Charlie en pollo, un triunfo de efecto de cámara, al igual que la escena de la cabaña al borde del precipicio, casi imposible diferenciar el paso de una maqueta a un decorado de tamaño natural. Posiblemente la escenas más famosa sea la del sueño de Nochevieja: el baile de los panecillos.

Una de las grandes obras del cine, tanto en lo técnico como en lo artístico. Chaplin consigue un equilibrio perfecto entre lo conmovedor, lo cómico y lo dramático en 'La quimera del oro'.

























domingo, 23 de diciembre de 2018

Crítica | HASTA QUE LLEGÓ SU HORA (C'era una volta il west) (Sergio Leone, 1968)


"Quién va a fiarse del que lleva cinturón y tirantes a la vez... si no se fía de sus propios pantalones."

El magistral western de Sergio Leone, primera película del director italiano que sitúa la violencia en un contexto político, contiene todos los elementos estilísticos del Spaguetti Western tan característico.

Concentrado en ese inicio fascinantemente lento, rico en detalles, una mosca y una gotera se convierte en protagonistas del decorado, el silencio, el calor que soportan esos rudos hombres esperando el ferrocarril. Una tensión dramática perfecta: primeros planos, tomas panorámicas del vasto paisaje vacío, diálogos escasos y dilatación del tiempo.

Escribió el guión junto a Bernardo Bertolucci (Novecento) y Dario Argento (Suspiria), especializado en el cine de terror. En el cine de Leone, hasta las escenas más brutales son una obra de arte. La película se comparó con una ópera porque Ennio Morricone compuso un tema musical para casa uno de los protagonistas. Sergio Leone afirmó que su visión era invertir el mito del lejano Oeste, que acostumbraba a hablar de héroes gloriosos, queriendo barrer todas las mentiras que existían sobre la historia de la colonización de EE.UU. Su obra trata de la sangre y el dinero sucio que fluyó en el proceso de civilización del país.

Una de esas novedades era el cambio de rol de Henry Fonda, otrora "el bueno" de los western, y aquí interpretando a Frank, el asesino insondable de ojos azules. "Lo que veréis en esta película no tiene nada que ver con un clásico western de Hollywood", parecía que quería decir Leone al público con la sangrienta primera escena de Fonda. La prostituta de lujo Claudia Cardinale, la sensualidad personificada, ayudada por Armónica y Desperado Cheyenne, extraordinarios Bronson y Robards, forman el cuarteto protagonista en este canto del cisne de un género genuino.

En la actualidad, 'Hasta que llegó su hora' parece un filme perfecto en todos los aspectos: reparto, construcción narrativa, tensión dramática, estética, pausa calculada y primeros planos característicos, inolvidable música, flashbacks, zoom... Leone saca toda su artillería técnica para su ópera western. Incluso su sobresaliente "Trilogía del dólar", parece un estudio previo para una gran jugada definitiva.






















miércoles, 12 de diciembre de 2018

Crítica | MOUCHETTE (Robert Bresson, 1967)

Si por algo se caracterizaba Bresson era por trasladar a la gran pantalla todo tipo de seres marginales (desde un carterista hasta una niña indefensa). Aquí traigo una de las gigantes del cine clásico francés, dotada de un realismo especial que recuerda con gran intensidad el ambiente social de los típicos pueblos donde el chismorreo y la falta de moralidad están a la orden del día.

He de decir que Nadine Nortier (Mouchette) realiza un papel espectacular que hace que el espectador no sólo se introduzca de lleno en su historia, sino que sienta el mismo odio que ella siente por el acoso y tortura diarios.

Con escenas muy bestias para la época (y para la actualidad). Violación, maltratos, humillación y acoso van cogidos de la mano en esta historia. Pocas veces he visto mejor representada la pobreza extrema. Aquí, el personaje típico "del tonto del pueblo" cobra más fuerza que nunca.

De la mano de Mouchette, podemos observar la evolución desde su estado inocente innato hasta una progresiva agresividad e ira manifestadas por la constante opresión de un pueblo caracterizado por su nula empatía.

Recomiendo esta gran producción dotada de un final casi poético (que no deja indiferente a nadie) y una fotografía maravillosa de Ghislain Cloquet. Si os apetece profundizar en el cine clásico francés social, esta es vuestra película. Me quito el sombrero imaginario.