jueves, 25 de octubre de 2018

Crítica | LA NOCHE DE HALLOWEEN (John Carpenter, 1978)


"Es Halloween, y a todos se les permite dar un buen susto." Más tarde, el Sheriff Leigh Brackett, terminaría arrepintiendose de esas palabras...

Un clásico del terror incontestable, pocos filmes han dejado una huella tan duradera y tan arraigada a nuestras angustias primordiales que continúa definiendo el género al cabo de 40 años después. Carpenter, sin descubrir nuevas posibilidades cinematográficas pero con claro dominio del oficio, confeccionó el filme independiente de mayor éxito: costó 325.000 $ y obtuvo más de 100 millones.

La penetrante música o la cámara subjetiva apropiándose de la mirada del espectador, a quien coloca en el papel del protagonista creando un ambiente de inseguridad y amenaza, son elementos absolutamente esenciales para transmitir sensación de miedo. 

La intensidad del guión, del propio Carpenter y Debra Hill, reside en situar el horror en el ambiente tranquilo propio de los barrios residenciales, destruyendo las ideas del hogar perfecto. Sin embargo, el cineasta dio siempre a entender que en HALLOWEEN la historia o la psicología de los personajes le interesaban muy poco. Lo que siempre quiso fue contar un relato de terror total, shocks y tensión en estado puro, rodar la película de un verdadero psicópata.

El ritmo brillante, las largas escenas de tensión, Michael Myers andando sigilosamente en la oscuridad, Jamie Lee Curtis "La reina de los chillidos", Donald Pleasence... como escribía Tom Tykwer para 'Steadycam': "HALLOWEEN se convierte en una de las películas de terror más bellas de todos los tiempos. Uno de aquellos filmes por los que amo el cine. Por los que voy continuamente al cine. Y por los que yo mismo quisiera hacer películas algún día."




























No hay comentarios:

Publicar un comentario